Big bad wolves de Aharon Keshales & Navot Papushado

Por Nicolas Martinez Gomez




















Dirección: Aharon Keshales & Navot Papushado
Guión: Aharon Keshales & Navot Papushado
110 minutos - Color - Drama - Policial - Comedia


El tema de la venganza y de la justicia por mano propia fue una zona muy transitada en los últimos años, rápidamente se pueden mencionar muchísimas películas provenientes de Estados Unidos, las que servirían como ejemplo de esta afirmación. Pero, sin dudas ha sido el cine por fuera de Hollywood el que mejor ha retratado las historias de dolor, muerte y rencor tras un hecho atroz. Las producciones sur coreanas parecen haber tomado como uno de sus estandartes de creación a estos temas; pudiendo reconocer como un iniciador a Chan Wook Park con su “Trilogía de la venganza” (Sympathy for Mr. vengeance- Oldboy- Sympathy for lady vengeance) y seguido por (nunca copiado, ya que cada autor ha sabido ser muy original con cada película) “I saw the devil” (Kim jee Woon, 2010) o “Memories of murder” (Joon-ho Bong, 2003) Todos estos films tienen en común, en mayor o menos medida, crímenes atroces, la búsqueda de justicia y sobre todo a la venganza casi como ejes absolutos en sus historias. A nivel de realización, todas ellas comparten un asombroso cuidado en cada uno de sus aspectos técnicos; desde la puesta en escena hasta la banda sonora pasando por el montaje y la fotografía, parecería que, mientras las tramas trabajan en el terreno más sucio de la condición humana y de la sociedad actual, se busca estilizar la imagen y el sonido del film como una suerte de contrapunto, mostrando de forma clara, precisa e incluso bella las historias más brutales y violentas. Y en este panorama “Big bad wolves” presenta una pequeña vuelta de tuerca que la diferencia claramente de las anteriores.

La cinta israelita presenta una historia que parece que ya escuchamos: un hombre viola y asesina niñas y esto genera una cacería humana de parte de las autoridades. Un padre llevado por el dolor del asesinato de su hija y un policía suspendido por agredir salvajemente a un presunto culpable serán dos de los tres lobos que acecharán a un profesor, al que todas las pruebas lo apuntan como culpable. Sin tener un punto de partida muy original será en el planteamiento de la trama donde el trabajo de Keshales y Papushado hará la diferencia; valiéndose de un muy cuidado manejo del suspenso y, más importante aún, con la incorporación del humor negro y no simplemente como un comic relief para la dureza del relato sino que se plantea como un recurso de guión que permite jugar con los clichés de este tipo de tramas. Los directores parecen conscientes de que su historia y la ejecución remitirá a muchas otras películas dentro de la cabeza del espectador y es ahí donde se genera un desconcierto inicial cuando el humor se hace presente pero no pasará mucho metraje antes de que la audiencia se acomode a la lógica de un film donde la construcción del cuarto de tortura está musicalizada por baladas románticas o cuando el mismo inicio de la tortura sea interrumpido por la llamada de la madre del protagonista.

Con un comienzo casi onírico; unos chicos juegan a las escondidas en un bosque y la niña que lo hace en una casa desaparece, todo esto filmado en cámara lenta, acompañado con una banda sonora sobrecargada para enfatizar un suspenso en apariencia inexistente en esta instancia y los créditos de inicio en grandes letras sobre impresos en el paisaje, es la forma en que la cinta marca el terreno por el que se moverá: una re interpretación moderna y cruel del cuento de caperucita y el lobo, aunque parece que aquí los lobos son los que ansían venganza y la victima es el único sospechoso. La película deja de lado la investigación policial, se centra en el único sospechoso, acusado por todos los frentes (victimas, policías, familiares) y se permite de esta forma que la mayor parte de su duración esté dedicada al acecho, secuestro e “interrogatorio” de este posible culpable (y a la vez posible inocente) La sensación es claustrofóbica y las dudas que hay sobre la culpabilidad o no del maestro son muchas, ya que la película maneja muy bien la dosificación de información que da sobre cada personaje, y esto lleva a que, igual que el antiguo cuento infantil, los lobos se mienten entre ellos, se engañen y dé lugar a los mayores atractivos en una película que parece que ya fue contada, pero son de esos cuentos que a uno le gusta escuchar una y otra vez y más si la voz del narrador es nueva y fresca a los oídos (y a los ojos en el caso del cine)

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