Elizabethtown de Cameron Crowe

Por Facundo Cicero
























Direción: Cameron Crowe
Guión: Cameron Crowe
138 min - Color - Romance - Comedia


Baja la ventanilla, subí el volumen.

Cameron Crowe saca a relucir toda su maestría en pequeñas fabulas populares en esta historia sobre fracasar en grande.. para luego levantar el vuelo.

Drew Baylor (Bloom) es una joven promesa en el competitivo y crudo mundo del diseño de indumentaria (mas puntualmente, de la división de calzado) que acaba de invertir 5 años de su vida diseñando un zapato que se suponía revolucionaria el concepto de la moda... para descubrir que ha resultado un completo y absoluto fiasco. Mientras su vida parece derrumbarse, (Pierde su trabajo, su “novia” del trabajo le corta el rostro y es escrachado públicamente como el artífice y único responsable del fracaso del producto, viendo asi aparentemente terminada su carrera profesional), Drew llega a la determinación de que quiere terminar con su vida. Hace los arreglos pertinentes y se dispone a terminar con su miseria. Entonces, algo mas sacude su mundo: su padre fallece repentinamente. Su madre y su hermana necesitan que se haga cargo de la situación, haciendo los arreglos fúnebres pertinentes y yendo a buscar el cuerpo de su padre a Elizabethtown, el pueblo natal de este, donde falleció mientras estaba de visita. Drew decide posponer temporalmente su plan de terminar con su vida y viaja a Elizabethtown a buscar a su padre pare luego retomar el plan original. En el avión, conoce a Claire (Dunst), una alegre y conversadora asistente de vuelo más perceptiva de lo que parece. Pese a que su intención es estar solo, Claire literalmente se va haciendo un lugar en su vida y poco a poco la soledad de Drew lo va empujando hacia ella. Dos extraños sin lugar fijo, comienzan una particular amistad.

La aventura en Elizabethtown le va pintando paisaje de personajes secundarios muy bien armados. Todos, por mas secundarios que resulten, tendrán su momento de brillo. Las simetrías entre las múltiples relaciones padre-hijo que se tocan (entre Drew y su padre, el primo de Drew, su travieso hijo y su propio padre) están muy bien hiladas y fluyen con naturalidad. Orlando Bloom cumple con suficiencia el papel de un personaje sobrepasado por su realidad. Un estado que no le permite desplegar muchos matices actorales, pero los pocos están correctamente colocados en los momentos necesarios. Kristen Dunst transmite la calidez que la historia le requiere, pero se queda un tanto corta a la hora de inspirar el aire de misterio que su personaje en verdad merecería. Su actuación queda opacada, por ejemplo, ante las pocas pero categóricas escenas de Susan Sarandon como la viuda sobrepasada por la perdida del amor de su vida. En pocas escenas, Sarandon nos lleva de paseo por todas las etapas de un duelo de esta envergadura, cerrando su transformación en una de las escenas mas memórales de la película donde todos terminan literalmente empapados (y rockeados).

Este camino en forma de un sentido y colorido viaje por los personajes clásicos de los pueblos sureños del país del norte esta deliciosamente musicalizado, como ya es costumbre en las películas de Crowe (tal es el caso de Casi Famosos, 2000; o incluso en Jerry Maguire 1996). Esta es, en definitivamente, la historia de un hijo que ansiando darse por vencido, logra redescubrir a su padre luego de haber perdido el contacto hace años por enfocarse en cosas que van y vienen. A través de este viaje introspectivo (en cual termina siendo literal), tendrá la oportunidad de aprender también a reconectarse consigo mismo y a aprender que una cosa es caerse, con todo el peso, y fracasar en grande, incluso... y otra muy distinta es creer que esto es motivo suficiente para negarse a levantarse. Y perderse de seguir y vivir las cosas que valen la pena. Y es que, al fin y al cabo es como solía decir Mitch, “Si no es esto, será otra cosa.”

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