Las insoladas de Gustavo Taretto

Por Barbara Pombo























Dirección: Gustavo Taretto
Guión: Gustavo Taretto
102 min - Color - Comedia


Taretto parece tener fetiche con las edificaciones. O con los pequeños mundos que éstas enmarcan. Ni bien empezado el film, vemos planos que nos develan varios rincones de la Ciudad de Buenos Aires. Pero el verdadero gran develador de estas imágenes será un factor muy importante a lo largo de toda la película: el sol.

En una terraza de Buenos Aires, un 30 de Diciembre, años ’90, plena presidencia de Menem, seis amigas se reúnen para broncearse apropiadamente para la competencia de salsa que tienen a la noche. Juntas comparten churros, hipótesis sobre vida extraterrestre, la cromoterapia, cuba libre y faso. Juntas se ríen y se sacan el cuero al ritmo de un cassette. Pero hay un objetivo muy claro que tienen en común: viajar a un destino paradisíaco, para poder vivir de verdad, así sea por unos días.

En líneas generales, si bien la película puede gustar mayormente a un público femenino (y algunas líneas pueden pecar de femeninamente banales), se puede decir que estamos frente a un material muy consolidado que reúne a un elenco casi improbable (desde la mediática Luisana Lopilato hasta la actriz de perfil independiente Maricel Álvarez) en un pequeño mundo en el cual estos seis personajes conviven como seis manchas de colores llenas de ilusión sobre un chato pavimento que promete poco.

Vemos un Buenos Aires oxidado, realista y, de alguna manera, más bello de lo que jamás lo habíamos notado. Un simpático perro. Un plano hermoso de una bola de nieve atravesada por nuestro gran aliado del film, el sol. Un cartel de Cuba que nos hace sentir como si estuviésemos en Cuba. Un pulverizador fucsia. Lonas. Reposeras. Una pelopincho caliente. Un constante juego con los bordes y el abismo. Y una notable versión salsera de “Here comes the sun” que funciona como broche de oro final de la película.



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