Arrebato de Iban Zulueta

De Ro Lennon























Dirección: Iban Zulueta
Guión: Iban Zulueta
110 min - Color - Drama



La película es estrenada en España el día 9 de junio de 1980 en el Cine Azul de Madrid. El recibimiento de la misma por los críticos es favorable, mientras que para el público es distante. Su reconocimiento viene años después, considerándose una película de culto que sólo saben apreciar cinéfilos, estudiantes de cine, crítica especializada, investigadores de vanguardias e historiadores. Se trata de la apreciación de un largometraje único en la historia del cine español de la época. Se la ha llegado a comparar con películas como Eraser head (1977), de David Lynch o La matanza de Texas (1974), de Tobe Hopper. En el caso de David Lynch, les une la influencia ineludible de Luis Buñuel.

En cuanto a los recursos se puede mencionar la mezcla de formatos (el super 8mm y el 35 mm), la hibridación de géneros cinematográficos, poco comunes en esa época, como el drama, el terror y el suspense, además del tratamiento objetivo de una temática tabú, como es el de las drogas, que derivan en una depresión y una victimización de su protagonista, absorbido por su propia imposibilidad de crear algo que le resulte lo suficientemente aceptable como para sentirse seguro de sí mismo. La voz en off y las miradas a cámara provocan una ruptura del pacto de verosimiltud con el espectador sumergido en un relato, que, si, bien es consciente que pertenece a la ficción, en un momento descubre la parte claramente autobiográfica y realista del mismo.

El personaje de Pedro P., inspirado parcialmente en Pedro Almodóvar, lo cual queda patente en su peinado y elocuencia, se introduce a través de una cinta enviada por él mismo a casa de José. Pedro P. es infantil, susceptible y muy perspicaz. Es un ser asocial debido a la incomprensión de los demás. Siempre tiene frío, sostiene una masa pegajosa entre sus manos. Le hace pasar pruebas a la gente para ver si logra empatizar con ellos. No habla con su familia, sólo con su prima Marta, quien presenta a los protagonistas. Cuando habla, lo hace luego de haberse drogado, debido a que, según él mismo, lo necesita para comunicarse con la gente, pues es muy vergonzoso. Sus palabras son comedidas y precisas, con una gran profundidad existencialista. Está en la búsqueda constante de la pausa, el arrebato, aquello que él considera “nuestra única oportunidad”. Para él, las unidades temporales pierden su valor, confirmando el vacío de sentido que el paso del tiempo tiene para su persona. Zulueta está presente en este discurso. Los monólogos y diálogos de este personaje pueden considerarse completamente autobiográficos.

El relato se construye a partir de la narración en presente de la voz en off de Pedro P., a través del cual se presenta en flashbacks puntualizando situaciones concretas, como la ocasión en la que se conocieron con José y la vez que éste fue a casa de Pedro con Ana. Luego de esto, se vuelve al relato de la situación personal de Pedro P. en el mundo del espectáculo tras su viaje a Madrid, que representa un cambio abismal, tal y como lo fue para Zulueta su viaje a Nueva York, que cambió para siempre su perspectiva del arte y del mundo en general, forjando su personalidad artística.

Los excesos le provocan a Pedro P. una desesperación que hace que añore el arrebato mucho más, y lo termina encontrando en la vampirización de la gente a su alrededor y de su persona, arrastrando con él a su alter ego y amigo, José. Observa un fotograma rojo en una de sus películas, se obsesiona con este hecho, espera ansioso los revelados de la misma, provocándose a sí mismo una final autodestrucción. José, prisionero de sus fantasmas, se transforma en Pedro P., utilizando su abrigo, incorporando su peculiar gestualidad, transfigurándose y convirtiéndose en la película, en la misma persona. La maldición y el destino de fatalidad, terminan por ser asumidos.

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